El nuevo Código de Trabajo volvería más rígidas las relaciones laborales

El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo ya tiene listo el anteproyecto del Código de Trabajo. La propuesta, que implica elevar el costo del despido, fortalecer a los sindicatos y limitar la contratación a plazo fijo, se someterá a discusión en el Consejo Nacional de Trabajo.

Las relaciones laborales podrían volverse más rígidas y costosas para los empleadores. El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) aprobó el último 31 de marzo un anteproyecto de Código de Trabajo que consolida toda la legislación laboral vigente (ver gráfico). El texto mantiene 178 artículos consensuados entre gremios y sindicatos en el Consejo Nacional de Trabajo (CNT) entre el 2002 y el 2006, pero los demás 285 artículos están alineados a la política laboral del gobierno de Pedro Castillo. Por ello, según se explica en el informe del anteproyecto, se añaden “propuestas de mejora enfocadas en la promoción de los derechos socio laborales”.

A diferencia de países como México, Chile y Colombia, el Perú no dispone de un Código de Trabajo y los intentos para aprobar uno en los últimos veinte años han sido infructuosos. “Tenemos, por un lado, la ley de competitividad y productividad, que regula la contratación, el cese, entre otros. Pero, por otro lado, tenemos leyes para cada beneficio, como CTS, utilidades, vacaciones. Hay una dispersión normativa que no permite tener claridad sobre las reglas que se aplican”, explica Ernesto Cárdenas, socio del estudio Rodrigo, Elías y Medrano. Hoy las normas laborales están dispersas entre 32 leyes y reglamentos.

No obstante, advierte Jorge Toyama, socio de Vinatea & Toyama, “es un proyecto que difícilmente se conciliará con la inversión privada”, pues no refuerza una relación intermedia entre los trabajadores y empleadores. “Lo que realmente están haciendo es modificar la legislación laboral con temas que le conviene a la parte sindical o al trabajador”, advierte Germán Lora, socio de Damma. El anteproyecto pone más límites para contratar plazo fijo, mantiene la rigidez y eleva el costo del despido, además de fortalecer a los sindicatos.

La propuesta recoge el precedente fijado en el 2001 por el Tribunal Constitucional, de que los trabajadores despedidos de forma injustificada tienen derecho a la reposición. “Es establecer en una norma laboral que en el Perú existe la estabilidad laboral. Ese punto se discutió mucho en su momento e impidió que salga un código anterior”, dice Lora. El anteproyecto señala que el trabajador podrá ser repuesto, salvo que elija recibir una indemnización. Esta última equivale hoy a una remuneración y media mensual por cada año de servicios, con un máximo de doce remuneraciones. Este límite no está contemplado en la propuesta, lo que eleva el costo de la indemnización.

Un estudio de Miguel Jaramillo halló en el 2017 que la reposición incrementó el uso de contratos temporales. Pero de aprobarse el anteproyecto, las empresas tendrán más limitaciones para utilizar dichos contratos. Las modalidades para contratar se reducirían de nueve a seis, quedando fuera los contratos por lanzamiento de nueva actividad, el de reconversión empresarial y el de emergencia. De igual manera, los contratos por temporada o intermitentes ya no serán considerados temporales, sino de plazo indeterminado. Así, por ejemplo, un trabajador agrario solo prestaría servicios en la época de cosecha y el resto del tiempo estaría en suspensión perfecta, pero seguiría preservando el vínculo laboral.

Por otro lado, hoy las empresas pueden firmar diversos contratos a plazo fijo de diferentes modalidades por cinco años, pero el anteproyecto reduce el plazo a dos. “El MTPE busca reducirlos para garantizar la estabilidad de un trabajador”, dice Cárdenas. En el caso específico del contrato por inicio de actividad, este ya no tendría una duración de 3 años, sino 18 meses, y el contrato por necesidades coyunturales del mercado bajaría de cinco años a uno. De esta forma, el plazo para que un contrato sea considerado desnaturalizado y el trabajador pueda considerarse estable será menor.

Asimismo, el anteproyecto plantea reducir a diez el número de trabajadores para formar un sindicato y que la negociación colectiva pueda ser planteada por sindicatos de mayor alcance. “Si el requisito para constituir un sindicato y poder negociar es la existencia de no menos de 20 trabajadores, la aplicación de la negociación por nivel de empresa hace que las negociaciones sean menores, porque hay muchas empresas que no tienen ese volumen. Entonces, no hay espacio para la negociación colectiva. Ante esa realidad ha habido la mirada sindical de integrar la negociaciones por el lado de vinculaciones mayores, que puede ser la rama de actividad, la coalición de trabajadores de un mismo oficio”, dice César Gonzáles Hunt, socio del estudio PPU.

El anteproyecto ya está en el despacho de la ministra Betssy Chávez y deberá ser consensuado en el CNT, de acuerdo con el MTPE. Aunque en los últimos tiempos el Consejo no ha sido un espacio en el que se hayan alcanzado acuerdos. “Tendría que debatirse en diálogo social y que no ocurra como con las últimas normas que ha dado este gobierno”, dice Toyama. Culminada esa fase, el texto deberá ser debatido y aprobado en el Consejo de Ministros y luego remitido al Congreso.

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