El plan de gobierno de Fuerza Popular plantea sistemas de metro en tres ciudades del país. Especalistas analizan los desafíos que implicaría concretar esta propuesta.

Mientras en Lima se avanza lentamente con el desarrollo del sistema ferroviario urbano, el Gobierno de Keiko Fujimori apunta a crear nuevas líneas de metro en tres regiones clave.
De acuerdo con el plan de gobierno de Fuerza Popular, durante la próxima gestión en el Perú se buscaría ejecutar líneas de metro en Piura, Trujillo y Arequipa como parte de una estrategia para fortalecer el transporte de pasajeros y carga e integrarlo con zonas industriales y turísticas.
Por ahora el plan no precisa el costo estimado de las obras ni el mecanismo de financiamiento que se aplicaría, pero reconoce que actualmente la infraestructura férrea en el país es insuficiente. De hecho, hace unos meses Gestión advirtió que la infraestructura ferroviaria peruana avanzó apenas 95 kilómetros en los últimos 15 años, de 2010 a 2025.
En tanto, un reciente diagnóstico de brechas del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) precisa que, de los 1,874 kilómetros de sistemas ferroviarios interurbanos actualmente en operación, solo el 12% tiene las condiciones adecuadas para prestar servicios de carga y pasajeros.
Posibilidades para los metros
Según el Plan Nacional de Infraestructura, construir un kilómetro de ferrovía demanda inversiones de entre US$ 8 millones y US$ 12 millones. ¿Qué tan complejo y viable resultaría concretar nuevas líneas de metro en Piura, Trujillo y Arequipa?
De acuerdo con los especialistas consultados por Gestión, la idea de desarrollar sistemas ferroviarios en regiones puede sonar positiva, pero primero debe demostrarse que una línea de metro es la solución más adecuada como se determinó en el caso de Lima.
En ese sentido, Ronald Fernández Dávila, socio de Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU) y especialista en infraestructura y financiamiento, resaltó que un proyecto de este tipo no puede analizarse solo desde la construcción de la línea, sino que debe formar parte de una planificación urbana integral.
“ No es solo decir: ‘Hay que hacer un metro’. Hay que revisar cuál será su extensión, si existen las vías de acceso, cómo llegarán las personas a las estaciones y si ya se cuenta con desarrollo urbano alrededor. También hay que coordinar con los gobiernos regionales y locales, revisar las expropiaciones y asegurar que todo forme parte de una planificación integral. Todo ese proceso no es corto ”, explicó.

Teniendo en cuenta que la decisión de iniciar estos proyectos depende de variables como la demanda de pasajeros, los niveles de congestión y el desarrollo urbano, Fernández Dávila consideró que podrían tener en cuenta otras alternativas de menor costo para atender los problemas de movilidad en las regiones como los tranvías.
Metros no estarían listos en cinco años
Aun cuando los estudios concluyeran que un metro es la mejor alternativa, ambos especialistas consideran poco probable que una infraestructura de esta magnitud pueda completarse durante un solo periodo gubernamental.
“ Va a ser muy difícil poder tener un metro operativo en un plazo de cinco años. Estos proyectos necesitan estudios, factibilidades, aprobaciones, un proceso de adjudicación y después iniciar la construcción. Probablemente todo eso tome un plazo mayor, sobre todo si estamos hablando de tres proyectos ”, sostuvo Fernández Dávila.
Para el especialista de PPU, lo que sí podría avanzarse en un plazo de cinco años sería una hipotética incorporación de los proyectos en los planes de promoción de ProInversión, el desarrollo de los estudios y avance con las coordinaciones y las expropiaciones necesarias para que la siguiente gestión continúe el proyecto.
Sobre el financiamiento, Fernández Dávila consideró que, de concretarse estas iniciativas, una APP podría ser el mecanismo más eficiente pues permitiría distribuir el financiamiento durante varios años y reducir la presión sobre el presupuesto durante la etapa de construcción.