Los retrasos del país en la construcción de líneas de transmisión eléctrica amenazan con congestionar el sistema nacional en el corto plazo.
Los retrasos en el Plan Nacional de Transmisión pondrán en aprietos al sistema eléctrico peruano durante los próximos años. La falta de implementación de líneas de transmisión, sumada al desarrollo paralelo de más proyectos eólicos y solares, apunta a generar una congestión en las líneas. “Hay una carrera por llegar [a conectar sus proyectos renovables] primero. Quien llegue luego no podrá evacuar energía”, advierte el Presidente del Comité Sectorial Eléctrico de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Juan Miguel Cayo.
Los ajustes a la ley de Asociaciones Público Privadas (APP), concretados en el 2016, ralentizaron las licitaciones de transmisión. Hoy, ProInversión requiere la aprobación del Osinergmin, del Ministerio de Energía y Minas (Minem) y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para licitar los proyectos. “[Esto] genera retrasos de dos o tres años”, advierte el exviceministro de Energía, Arturo Vásquez. Si bien ProInversión recién concretó en el 2023 la concesión del Plan de Transmisión 2021-2030, aún le faltan licitar los proyectos de planes anteriores.
A ello se suman más demoras tras las adjudicaciones, por “una permisología excesiva, con trámites que muchas veces no pueden avanzar en paralelo”, según el gerente general de Conelsur, Cristián Arratia. Esto derivó en más de 20 proyectos –adjudicados por ProInversión y concesionados por el Minem– paralizados o retrasados.

Hoy, construir una línea de transmisión tarda hasta seis años, de acuerdo con Javier Matos, director de Nexta Consultoría. Un tiempo excesivo, pues los proyectos solares que entrarán al sistema se construirán en menos de un año y, los eólicos, en menos de dos.
La escasez de líneas de transmisión y el exceso de proyectos renovables congestionará el sistema en el corto plazo, sobre todo, en el sur. “Serán unos tres o cuatro años de congestiones locales temporales, mientras se terminen de construir las líneas”, reconoce el presidente del COES, César Butrón. Esta situación no sólo perjudicará a los generadores que ya están conectados y se verán impedidos de evacuar toda su energía. También ocasionará que los que aún no están conectados ‘corran’ para no quedarse sin espacio. “Hay cerca de 20,000 MW que compiten por conectarse”, dice Ángela García asociada principal de Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría, sobre una carrera que ya le genera sobrecostos al COES. “Es una carga enorme de trabajo. Hay que revisar y aprobar la conexión de todos estos proyectos [de energía renovable] y ni la cuarta parte se ejecutará”, agrega Butrón.
Para intentar evitar sobrecargas, el COES ha acordado con el MEF que las demoras en las líneas de transmisión no superen el año y medio.