Luis Schmidt y el manejo de la Subrei con los acuerdos comerciales: “Me preocupa que el secretario Ahumada sea una persona no pro-TLC. (…) Estamos perdiendo oportunidades día a día”

Luis Schmidt Montes (73) es quizá uno de los chilenos que más conocen de China. Sus vínculos con el país asiático partieron en 1990, cuando de manera pionera fue a visitar los puertos de cerezas en China y detectó la importancia que podía tener ese mercado para las cerezas chilenas, cuando nadie exportaba este producto y solo había envíos de cobre. Luego, en la época de Eduardo Frei, fue impulsor de una granja agrícola en 1999. En 2010 envió sus primeros tres contenedores de cerezas, un producto que hoy a nivel país significa envíos por US$ 1.875 China y el 92% de las exportaciones de cerezas van a ese mercado. Antes de asumir labores diplomáticas en China, Schmidt ya sumaba casi 40 viajes al país asiático. Y luego este “huaso talagantino”, como se autodenomina, llegó a ser embajador de Chile en China, lo que lo llevó a vivir casi nueve años en esa nación.

Fue embajador durante el primer gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014). Durante el segundo gobierno de Bachelet se mantuvo por un tiempo, hasta que llegó Jorge Heine, designado por esa administración —período en el que Schmidt volvió a sus funciones privadas, pero sin perder vínculos, por ejemplo, siendo director ejecutivo para las empresas de Carlos Cardoen en el Asia—, y luego durante el segundo mandato de Piñera retomó el cargo diplomático.

Este año llegó de China en mayo a Chile y —dice— de a poco está retomando sus labores, lo que incluye hacerse cargo también de los negocios propios, que había delegado en sus hijos, como su participación en la firma Exportadora Yucay y negocios inmobiliarios.

Pero su foco central es su aterrizaje como director ejecutivo del “asian desk” en el estudio Philippi Prictocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU), para fortalecer esta área del bufete, que partió como el estudio chileno Philippi Yrarrázaval, Pulido & Brunner, y que luego se transformó en una oficina iberoamericana, con socios de Perú, Colombia, España y Portugal.

Schmidt, ingeniero de profesión, cuenta que con el tiempo vivido en China domina unas 70 a 100 palabras del chino, para las cosas principales, un idioma “endemoniado”, dice, pero que eso no es obstáculo para hacer negocios con China.

Allá, los mayores de edad, detalla, prefieren usar traductor del español-chino, y los más jóvenes hablan inglés, porque en China si no se aprueba un test más exigente que el Toefl, no pueden acceder a la universdad, así es que las nuevas generaciones en general lo dominan.

Dada su vasta experiencia en China, enfatiza que “el eje comercial del mundo se fue al Asia, y ya no vuelve atrás”. Lo ejemplifica con datos: solo si se suma China, India e Indonesia, está el 43% de la población del mundo y eso sin contar a Japón y Malasia. Son 1.450 millones de habitantes en China; 1.230 millones en India, y 273 millones en Indonesia, frente a 330 millones de Estados Unidos, plantea. Las crecientes inversiones de China en Chile no han estado de exentas de polémica.

Basta recordar el caso de las emblemáticas compras por parte de State Grid de Chilquinta y luego CGE —más de US$ 5.000 millones sumadas ambas operaciones—, caso sobre todo el último que despertó aprensiones geopolíticas en algunos sectores políticos, dado que la presencia de firmas chinas hace que sea el Estado chino el que en última instancia esté presente como inversor.

El último episodio controvertido fue el de la licitación de pasaportes con la firma Aisino, que ganó dicho proceso y luego este fue dejado sin efecto ante el riesgo de que Estados Unidos levantara el visa waiver, recuerda el propio Schmidt. “Aisino es una gran empresa estatal, pero que no se dedica a los temas de pasaportes. Esa empresa maneja allá todo lo que tiene que ver con recaudaciones de impuestos. Como vi que era una gran empresa, la mandé a Chile para que conversara con el SII y con el Ministerio de Hacienda, y buscara alguna alternativa. Aquí se asustaron”, opina Schmidt. Y ya embarcada Aisino en la licitación del Registro Civil, “esto se transformó en un tema político”, dice, porque surgió el tema de que podrían dar los datos al Estado chino. “Eso está vedado por la ley china. Las empresas estatales chinas no pueden darle ningún dato al Estado y si lo hacen, cometen delito”, refuerza. “Hubo muchos problemas con China. Aquí, por presiones del gobierno americano, una licitación ganada en buena ley la habían echado para atrás, y yo tuve muchas dificultades allá para convencer al gobierno chino.

Nos manejamos bien, la empresa china iba a demandar a Chile en los organismos internacionales y yo conseguí, después de muchas conversaciones, que esto quedara en nada, pero no es bueno”, plantea, recordando que China es el primer socio comercial.

“Es muy natural que a futuro siga habiendo muchas empresas chinas interesadas en invertir en Chile y eso no lo debemos ver como una amenaza”, advierte Del mismo modo, califica como “un error grande” lo que ve en la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), a cargo de José Miguel Ahumada, en una semana en que se conoció la reunión de la autoridad con la plataforma Chile Mejor sin TLC. “Me preocupa que el secretario Ahumada sea una persona no pro-TLC. Tenemos paralizado el TPP 11. Los TLC se van quedando antiguos.

Hay una modernización que ya estaba concluida en el gobierno del Presidente Piñera con la UE y nosotros deberíamos estar trabajando para aprobar eso y no empezarlo a revisar, como lo que está tratando hacer la Subrei, o dispararlo para después del plebiscito. Estamos perdiendo oportunidades día a día para el pueblo chileno, eso da trabajo, desarrollo. Los TLC nos protegen y nos ayudan”, dice. Sobre la eventual compra del proyecto Dominga por inversores chinos, dice: “Me llama la atención. Los chinos son muy acuciosos para estudiar dónde van a hacer sus inversiones y cómo. Y hoy el proyecto Dominga va a estar en manos del Comité de Ministros, es un proyecto cuestionado. Yo lo desconozco. No conozco a nadie de los grandes inversores chinos que esté detrás de este proyecto”, plantea.

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